sábado, 28 de marzo de 2009

Como llegue a la FISI (Parte II)

San Marcos es la universidad donde ha estudiado casi toda mi familia. Ingresar a San Marcos simplemente no es fácil. Su examen de admisión es uno de los más exigentes del país y ni que decir de la competencia. Año tras año compiten decenas de miles de postulantes para tratar de ocupar alguna de las vacantes que ofrece la “Decana de América”.

Desde que estaba en el colegio, cuando los profesores preguntaban, siempre dije que yo iba a estudiar ingeniería de sistemas en San Marcos. A mis amigos también les decía lo mismo y claro en ese entonces no tenía ni la más mínima idea del nivel de un examen de admisión. Pero era libre de soñar, nadie podía negármelo.

¿Cómo se me ocurrió estudiar sistemas? Nadie nunca me dijo que yo podría servir para esto. Nadie tampoco me dijo lo contrario. Todo empezó después de un curso de ofimática. Aprendí Excel y el profesor se dio cuenta que yo sobresalía al momento de implementar formulas. Entonces me recomendó aprender algún lenguaje de programación. ¿Lenguaje de qué? Vamos, que en esa época yo no sabía ni usar el MSN. No serio, no es broma. Le pedía ayuda a la chica que atendía el ciber para entrar a mi correo o para agregar algún contacto. Estoy hablando de cuando yo estaba en tercer año de secundaria: tenía 15 años, las computadoras servían para jugar Counter Strike 1.5 y Windows 98 se resistía a ser reemplazado por el XP.

Tuve presente el consejo de mi profe y de vez en cuando iba al ciber a buscar algo de información sobre lenguajes de programación. Así es como conocí a C/C++ y a Visual Basic y aunque al principio no entendía nada, empecé a cogerle el gusto a esas horas de investigación. Poco a poco las horas frente a la computadora fueron aumentando hasta llegar al extremo de quedarme “investigando” hasta que cerraban el ciber (10:00 PM aproximadamente). Más tiempo ya no me podía quedar, tal vez lo hubiera hecho si podía.

Vagando por la red, un buen día, conocí una palabra que marcaria mi vida y me abriría las puertas a un mundo de conocimiento oculto: “Hacker”. ¿Qué es un hacker? Escribí en Google. Esta fue la respuesta: Hacker en el más pleno sentido es aquella persona apasionada por el conocimiento, por aprender cosas nuevas y entender cómo funcionan. En cierta forma me sentí descrito, era lo que hace algún tiempo venía haciendo: Investigar y aprender cosas nuevas.

Mi investigación cambio de curso, no tanto en realidad, deje de lado la programación y, aunque más tarde la retomaría, empecé a investigar sobre cómo ser un hacker. Pronto me encontré frente a una pantalla negra tecleando comandos para ver mi IP, hacerle ping a algún servidor o ver los puertos que tenía abiertos. Eso no me convertía en hacker pero me dejaba soñar. ¿Puedo llegar un día a ser un Hacker? de esos que descubren bugs capaces de echarse abajo a algún servidor y el mundo les tiene miedo mientras ellos solo se divierten con lo que saben. Vamos, estás loco, claro que no. Esos tipos debieron ser engendrados en un tubo de ensayo y criados en un laboratorio para que la radiación solar no dañe su cerebro y por lo visto el tuyo ya esta quemadaso. Pero qué es la vida sino una lucha por alcanzar tus sueños. Si vas tras ellos puedes pasarte toda la vida y fracasar en el intento, si no lo haces ¿Para qué sigues viviendo? Mejor suicídate la muerte llegara tarde o temprano y no habrás hecho nada.

Desde entonces decidí estudiar ingeniería de sistemas. Por eso estoy aquí, para estar un paso más cerca de un sueño que tal vez nunca llegue a cumplirse pero que vale la pena vivirlo.

Era miércoles, habían pasado tres días desde que di el examen de admisión a San Marcos. Esta era la quinta vez que lo intentaba y no había tenido nada de especial. Excepto tal vez que no llegue a responder ninguna de las diez preguntas de matemática. Estaba tranquilo, no había visto los resultados pero no era necesario yo ya lo sabía: “era imposible”. En ese momento me encontraba en una fábrica con mi tía recogiendo unas telas. De pronto ella recibió una llamada en su Nextel, la expresión en su cara cambio. Parecía preocupada luego sorprendida y hasta emocionada. ¿Qué pasa? Le pregunte. Continuó conversando, se tomo su tiempo, colgó el aparato, me miro a los ojos y dijo: “¡Ingresaste!”

¿Qué era imposible? Dicen que el universo conspira a tu favor cuando vas tras sus sueños. Ahora lo creo.

jueves, 26 de marzo de 2009

Cómo llegue a la FISI (Parte I)

Esta historia empezó hace mucho tiempo cuando informe a todos que postularía a la UNSA. Al respecto hubo muchos comentarios: “que a la UNSA cualquiera ingresa”, “que solo serviría para levantar mi autoestima”, “que era un gasto inútil”, etc., etc. Aunque no falto quien me animara a seguir adelante con ello alegando que ya había perdido mucho tiempo en la academia. Yo no considero la academia como una pérdida de tiempo pues sé que he aprendido mucho allí. Al margen de lo aburrido que puede resultar la rutina casa-academia y lo tedioso que es despertarse todos los días muy temprano (6:00 A.M.) confieso que empecé a cogerle el gusto al estudio. Tal vez exagero si afirmo que nunca antes había estudiado en el sentido pleno de la palabra pero lo que si no es una exageración ni una vanidad es que aprobar los cursos del colegio no me exigía el menor esfuerzo, bastaba con escuchar la explicación del profesor en clase y resolver la tarea.

Pero ¿Cuan agradable puede ser escuchar una clase de física durante 3 horas seguidas? Tal vez lo agradable fue estar esas 3 horas escuchando al profesor y entenderlo. El simple hecho de entender ya es gratificante uno dice: después de todo no soy tan bruto. Aunque hay más, cuando logras resolver un problema aplicando lo que entendiste te sientes lo máximo y la cosa mejora cuando no es un problema cualquiera sino que es un problema difícil y entre más difícil la experiencia es mejor. Ante esto es válido preguntarse si uno aun esta dentro de sus cabales o si sufre de alguna especie de masoquismo intelectual. Hubo momentos en que pensé que me estaba volviendo loco. Resolvía problemas durmiendo, veía formulas en carteles publicitarios por la calle y hasta llegue a decir inconscientemente y repetidas veces: “¡qué bonito problema!”. Al escucharme pude deducir lo trastornado que estaba mi concepto de belleza.

Así, entre la genialidad y la locura, se desarrollaba mi vida académica, una etapa que no debería haber durado mucho pero que entonces era eterna. Percibía el curso de mi vida estancado en un círculo vicioso de ciclos de estudio: verano, anual, semianual, repaso, pre… era una estructura iterativa condicionada por el examen de admisión al final de cada ciclo. Siempre estuve consciente de cuanto me faltaba, quizás porque me hacían el favor de recodármelo todo el tiempo, lo que nunca supe fue cuándo llegaría al final del bucle, cuándo terminaría con el circulo vicioso, cuándo ingresaría. Pero el momento llego. Ese día desperté en Arequipa, hacia frio y no me bañe, dicen que tienen suerte los que no se bañan, tal vez fue eso, tal vez fue un golpe de suerte. Se lanzaron los dados y me toco a mí y aunque no haya sido suerte yo me sentí afortunado como si hubiera ganado la tinka, no lo podía creer ¡había ingresado! No recuerdo cuantas veces repetí lo mismo: ¡Ingrese!, ¡Ingrese!, ¡Ingrese!... y seguía sin creerlo. Estaba feliz, era feliz y no solo por el hecho de haber ingresado ni por lo que ello implicaba. Sino porque para mí fue como quitarme un gran peso de encima. Paradójicamente al hecho de ingresar a la universidad; que implica el inicio de un nuevo estilo de vida, un nuevo comienzo; yo pude expresar mi felicidad como: “Ahora puedo morir en paz” un tanto porque esta meta se había vuelto tan difícil que cuando la logre me sentí realizado en la vida y otro tanto porque en realidad sentía paz, un alivio indescriptible. Ya nadie volvería a decirme: “¡Estudia!”. Al menos no por un buen tiempo. Sin embargo la felicidad no fue completa, la meta no era ingresar. La meta tenia nombre: “San Marcos”.

Mi primer post

Este es el primer blog y tal vez el ultimo que vaya a crear. La idea no fue mía. A decir verdad no se me habría ocurrido hacerlo de no ser por que un día Salomón (un amigo de la universidad) me dijo mientras le contaba una de mis aventuras por la red: "Deverías crearte un blog para que pongas ahi todas tus webadas". La idea no era ni buena ni mala pero pasaron los dias y no se me quitaba de la cabeza. Y bueno pues aqui me tienen escribiendo mi primer post.
No se cuanto tiempo vaya a tener para publicar tampoco creo que a nadie le interse. Voy a tratar este blog como una especie de diario personal.
El nombre tal vez no diga mucho para los que no saben que es la FISI. Bueno FISI significa Facultad de Ingenieria de Sistemas e Informatica y es el lugar donde yo estudio.